Todo el día me dedique a seguirle, verás, a veces me gusta viajar, andar deambulando por distintos lados hasta que alguien llama mi atención. A veces es una chica hermosa que parece tener todo en la vida, otras veces es un hombre que sólo duerme, trabaja y mal come en sus pocos ratos libres… Yo no busco contrastes, ¡claro que no! Tampoco busco ironías (la vida es una), yo busco detalles; aquellos que muestran facetas de lo que conocemos como ser humano. Desde un artista hasta un ropavejero.
¿Qué si me dedico a mostrar sus vidas? Desde luego que no, no puedo. Siempre que conozco a alguien, lo presento para que se den una idea, pero después me vuelvo partícipe en la historia; verán, yo no puedo llegar a la tribuna para estar sentado, por lo menos tengo que pararme a mentarle la madre al jugador que finge falta aunque sea de mi equipo. Sé que no seré protagonista de todas las portadas, pero siempre haré comentarios de ellas ó les pintaré bigotes.
¿Qué si soy grillero o inconformista? No…. Pero soy un cabrón que se puede poner filoso….
Sucede que un día amanecí curioso, salí de mi casa, llegue cerca de un jardín de niños donde los ruidos me animaron a seguir curioso; avancé unas cuadras hasta una de las pocas áreas verdes de esta urbe, que bonitas escenas de múltiples colores, me quedaba perdido por el ruido de aves, de insectos, de coches, de gente y sobre todo del ruido del agua. Parecía que nunca había salido de casa, examiné todo, me detuve para escuchar, oler y dedicar un minuto a aquello que se ponía en mi camino. De verdad estaba vivo.
Caminando, esa misma mañana conocí a un niño obeso, sí un chiquillo de diez años con un índice de masa corporal mucho mayor a lo normal. Iba caminando por la seguridad de la banqueta, desde la tiendita hacia su casa con unas bolsas de frituras (que se me antojaron), lo seguí hasta que llego a la puerta, pero de pronto aparecieron dos sujetos por su misma banqueta (porque yo siempre ando por la calle como vil idiota), ambos portaban el mismo traje de color tabaco, camisa blanca y el corte de cabello al dos por uno. Sin olvidar la corbata café. “Ajá pinches gemelos” dijo mi mente infantil. Pero luego de examinar la sintética y corriente tela de su vestimenta noté que cargaban maletín en una mano y una Biblia en la otra….
Mi interés por el chico obeso desapareció al instante (quizá con mayor tiempo y morbo podré narrarles que talla son sus calzones); “Estos cuates son testigos de Jehová” dijo mi mente sarcástica. Bueno, les seguí un momento, era obvio que sus andanzas serían más interesantes que estar frente al televisor acabando con las frituras sabor queso y sobre todo acabando con mi curiosidad.
Llegaron a la puerta de una casa con el número 928, tocaron y al llamado respondió una mujer de cuarenta años (fea como foca y delgada como pipeta, ah pero eso sí maquillada hasta las patillas), ambos chicos se presentaron como heraldos de la verdadera salvación, de la cura a todos aquellos problemas que estresan y sobre todo del camino a Dios. La mujer dijo que ella iba a misa y que creía en Dios Nuestro Señor (DNS); pero los chicos insistieron a que cambiara de equipo, ya que el suyo era el verdadero. La mujer dudó; ellos volvieron al ataque: “Señorita (ajá) acaso ha leído la Biblia, La palabra del Señor (yo sí)” La mujer dijo que sí, que no completa pero que a veces lo hacía, incluso durante la misa. En ese momento los jóvenes desistieron y le dejaron la invitación de darse una vuelta por su antro de vicio.
Me esperé un momento en la casa de la “señorita” Foka, en lo que ella regresó a la cocina a echarle agua a los frijoles y me escurrí hacia su habitación en búsqueda de esa Biblia que tan a menudo lee (no era porque creí que mintiera esa velluda mujer, noooo para nada, sino porque quise ver que versión de Biblia tenía). Pues fracasé porque no hallé nada, decidí abandonar ese lugar y partir en búsqueda de aquellos dos hermes de Jehová.
Los encontré a cinco casas de distancia, acababan de entregar otro volante, ésta vez a un señor mal encarado y con la ropa llena de aserrín. –Nos encantaría verle este sábado en la capilla, así podrá escuchar la santa misa para después unirse a nuestra hermandad…-
“Dios, joder que éstos tíos deben ser más puros que un habano” intervino mi mente sarcástica-madrileña. Pero como anduve curioso ese día decidí acompañarles un rato más.
Para no hacerles el relato más largo, todo el día me dediqué a seguirles, fueron de casa en casa promoviendo su “verdad”, pasaron a la tiendita a comprarse un zubba en bolsa, luego tomaron un camión, se bajaron en la capilla y se presentaron ante el hermano que estaba en la recepción, entregaron el maletín y por su participación en la divulgación de la palabra de Jehová les dieron un billetito para comprarse todos los refrescos sin gas que quisieran. De ahí partieron a sus respectivos hogares.
Agotado regresé a mi casa con la curiosidad roída por el absurdo. Me plante frente al televisor con mi plato de comida recién guisada y puse el noticioso. En él, narraron que el Papa presidía una misa en África, subrayando que no se presentó en México para el encuentro mundial de las familias. Decepcionado en lo profundo de mi pagano corazón decidí cambiar de canal a las noticias extranjeras, pero esta ocasión se presentaba alguien con menos higiene y dinero que su Santidad, hablaban de los mensajes de Usāma bin Muhammad bin `Awad bin Lādin (also known as Osama Bin Laden) donde (además de mostrar su barba y melena recién teñidas) llamaba hipócritas a aquellos que permitían la guerra contra los palestinos. “Caray donde quiera hay religión” – dijo mi mente futbolista.
Pero ¿Qué es la religión?
Después de tomarme un omeprazol porque la salsa me quedó muy picosa, regresé al la pregunta de hace dos renglones, ¿Qué es la religión? Debajo de RELIEVE, encontré su significado: religión s. f. Conjunto de creencias, dogmas y prácticas relativas a lo que un individuo considera divino o sagrado. “mmmmmm donde está Rius para que me lo explique” – Dijo mi mente chamuca. Pero como Rius todavía no llega decidí pensar…
Para empezar que es la creencia, bueno la creencia es tomar un suceso por verdad. Nótese que esto no significa que sea verídico, sólo es tomar algo como verdad.
Luego, que es el dogma. Agregarle a aquello que tomaste como verdad su inmunidad a ser cuestionada, explorada e incluso razonada. Y en base a dogmas creamos actividades para adorarlas y recordar que están por encima de nuestro entendimiento.
¿Una vez hechas las reglas del juego ya tenemos nuestra religión? Quizá sí, quizá no…
Depende que tanto queremos abordar de la vida e influir en la vida.
“¿Por qué aparecen las religiones (porque ha habido y hay un chingo)?” – dijo mi mente infantil. Éstas no han sido entregadas por Dios (o dioses en su defecto) al hombre o por lo menos no hay pruebas de ello. Éstas surgen de la necesidad humana de correspondencia (si tienen conocimientos de pepsicología será más fácil entender esto y si no ja! Ni paper), de la necesidad de conocimiento que parece estar perdida en estos días…
Surge para explicar las situaciones “inexplicables” del entorno humano y para poder sobrellevar otras situaciones explicables pero dolorosas. Palabras más, palabras menos…
Las religiones, como podrá demostrar la historia van evolucionando a medida que el hombre comienza a conocer su entorno y modificar patrones del mismo.
Unas duran más, otras menos, pero se basan en la misma receta.
Sin embargo en nuestra historia registrada y compartida podemos apreciar ciertas creencias que han durado un buen rato. No significa que sean verdad, significa que han existido medios para preservarla y esto nos lleva a la siguiente pregunta.
“¿Es mala la religión?” dijo mi mente hipocondriaca mientras satanizaban el Jihad en la tv. Obvio la religión no es mala, lo malo es la manera en que la usan. Déjame explicarme antes de que pienses que el gust esta pendejo (aunque tengas razón). Sucede que te encuentras un rifle, que te parece un modelo mexicano con patente austriaca, bueno, estás en una habitación vacía y a tu lado esta el rifle Mondragón que mencioné. El rifle no es malo, ni siquiera es feo. Esta pesado y huele a aceite para máquina de coser. Lo examinas y nada, ni siquiera es venenoso. Sientes una ligera sensación de poder y jalas el gatillo. Nada… olvidaste quitar el seguro; Como dice mi ejemplo el rifle no es malo, para nada…. Malo el pinche cólera o el sida. Sin embargo si hubieras quitado el seguro, colocado una munición en la cámara, apuntado a un semejante y jalado del gatillo el rifle seguirá siendo rifle pero tú cambiaste. Las cosas no son malas, malo el uso que le puedas dar. Y lo mismo sucede con la religión al igual que con los demás inventos del hombre.
"¿Entonces cual es el problema con ellas, porque hay muchas y porque se pelean?"
¡Ah! Esa es una historia peliaguda muy buena pero por disposición oficial la respuesta seré entregada más al rato... mientras tanto desenfádense y comenten con los demás o con ustedes mismos...
gust,devo---->
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