Todo el día me dedique a seguirle, verás, a veces me gusta viajar, andar deambulando por distintos lados hasta que alguien llama mi atención. A veces es una chica hermosa que parece tener todo en la vida, otras veces es un hombre que sólo duerme, trabaja y mal come en sus pocos ratos libres… Yo no busco contrastes, ¡claro que no! Tampoco busco ironías (la vida es una), yo busco detalles; aquellos que muestran facetas de lo que conocemos como ser humano. Desde un artista hasta un ropavejero.
¿Qué si me dedico a mostrar sus vidas? Desde luego que no, no puedo. Siempre que conozco a alguien, lo presento para que se den una idea, pero después me vuelvo partícipe en la historia; verán, yo no puedo llegar a la tribuna para estar sentado, por lo menos tengo que pararme a mentarle la madre al jugador que finge falta aunque sea de mi equipo. Sé que no seré protagonista de todas las portadas, pero siempre haré comentarios de ellas ó les pintaré bigotes.
¿Qué si soy grillero o inconformista? No…. Pero soy un cabrón que se puede poner filoso….
O como en esta ocasión que no es el demonio…. Esta ocasión es Personal.
Hoy decidí ponerme a escribir algo que me paso hace algunas semanas, sucede que estaba viviendo un momento de serenidad, me encontraba en contacto conmigo mismo y decidí dialogar…. Comencé mi introspección como suelo hacer, analizando mis acciones de días y/o semanas recientes para ver errores y encontrar posibles soluciones que estén al margen de la justicia. Porque verán que de un buen tiempo para acá trato de manejarme con justicia en todo momento, con toda persona o ente que me rodea. Claro que muchas veces impongo algo que desequilibra la hermosa balanza pero ya no es por mero capricho. Es porque no conozco totalmente las cosas para tomar una decisión adecuada (obvio no es adecuada porque es apresurada) pero a veces uno tiene que decidir rápido.
Pero ese día tuve tiempo extra (que ya no había tenido en meses) sin nadie que interrumpiera la sesión y pude dialogar de más cosas. Ahora no fueron semanas a revisar… fueron años en una vista general de lo que más importa… Mi devenir, el porque me manejo como lo hago y fue cuando una parte mía recordó algo que me había faltado de revisar. Uno de los puntos más importantes. Algo que envilece la vida….
Verán que en un tiempo me encontré sumergido en cierta oscuridad que con orgullo les digo: (porque salí de ella) yo solito me había buscado al manejar mi vida de manera caprichosa.
En ese momento de debilidad y abandono (que no es lo mismo que soledad) se apareció algo que se mostraba como una luz al final del túnel. Se mostró como lo que yo necesitaba para salir de ese momento, de esa nulidad en la que me sumergí. Me sedujo llenándome de increíble fuerza para salir adelante, me cegó dándome una “certeza” absoluta de mi entorno y me consoló con elogios y mentiras…. Bobo y sumiso me dejé llevar y seguí ignorando a esa “vocecita” que me avisaba cuando algo iba por mal camino.
Pasaba el tiempo y más me unía a ella, salí adelante, me preparé como nunca. La determinación que poseía era embriagante. Más sin embargo yo creía que nos habíamos vuelto uno solo, que éramos invencibles, pero no era así, me había convertido en su peón, era dependiente a ella. Esta relación era unilateral, jamás sería recíproca.
Las cosas siguieron así buen rato, manejándome de manera caprichosa, con perfil bajo (que me era inusual) hasta que en algún momento que me es imposible definir decidí escuchar la incansable vocecilla que nunca me había dejado…. En alguna discusión deje mi lugar y me puse en el del otro. Al tomar una decisión no me apresuré… Al enojarme me dije que no valía la pena amargarse… Comenzó un conflicto interno.
Ella sintiéndose segura de mí no quiso ponerme a prueba, a pesar de haber traicionado sus principios caprichosos me siguió dando ese calor que llenaba mis sentidos y me ponía al 100% de mis capacidades. Me seguía llenando la mente con elogios mal fundamentados y provocándome una sed de protagonismo que de por si me ha sido inculcado por mi padre…
Luego me enamoré de una chica (no era la primera, pero con ella actué diferente)… Ahora solo escuchaba a esa vocecita que tanto ignoré y gracias a ello me conduje a lugares que no conocía, llegué a circunstancias que jamás imaginé. Había escuchado del amor, sentido el amor pero jamás le había apreciado. Todo aquello que me había sacado de la oscuridad parecía tan opaco y vano a comparación de lo que el amor hacia por mí. El sentimiento (¡¡¿¿??!! ) que había “velado por mi” no hizo nada, sólo aguardo su oportunidad para reclamarme.
El conflicto no se presento hasta tiempo después, por aquellos días yo dejaba de manejarme como antes, ahora era menos caprichoso y cedía fácilmente a pesar de estar en lo correcto. Reí más, fui más atento, más cariñoso, más juguetón, dejé la hipocresía de lado, era feliz. Hasta que tuve los primeros conflictos con esa chica, Ella vino a ponerme a prueba en una de las introspecciones que tenía poco tiempo realizando; se mostró de manera súbita, me dio de su elixir embriagante, para después recordarme lo que había hecho por mí, cobrando sus atenciones y su tiempo. Pidiendo algo a cambio.
Pero le encaré y con una determinación más fuerte que la que un día Ella me había infundido le dije que en el amor las cosas se dan sin esperar nada a cambio, en el amor no hay memoria ni cobradores.
Y ahí metí la pata…
Mi error no fue aceptarla, eso lo hice porque no sabía… No sabía de las otras cosas que me rodean, mi error fue tratar de asimilarla, de darle cobijo a Ella, mi error fue pensar que como Ella me había apoyado, me había sacado adelante, llenándome de confianza, de “claridad” y de mil virtudes heroicas… pensé que era buena. Ese fue mi error.
Según yo la asimilé y convertí a ese empuje que me llevara a dar el extra en ciertas circunstancias, a ese arrojo que por momentos te lleva un poco más allá de lo normal. En fin yo convertía esto en algo que yo podía manipular a voluntad. Algo que va en contra de los principios de Ella. Sin embargo al asimilarla ella tenía más próxima la victoria.
Paso más tiempo y las cosas para mi persona iban viento en popa. Tuve dos que tres problemas con la chica que les comenté, tuve otros problemas con la escuela y en otras circunstancias de mi vida. Pero parecía tener claro el sendero y tener controlada la manera con la que me manejaba. Y los problemas eran superados. Además de haber encontrado personas que estarían siempre a mi lado, amigos de verdad que en un momento dejan de ser amigos para ser hermanos. Ellos son diferentes al resto.
Luego las cosas se me complicaron bastante, de todos lados venían problemas y la solución no se veía por ningún lado. Caray…. Si a eso le suman que en mi comportamiento había matices de mediocridad y que mi ego mal fundamentado me hacia negarme ante los errores y compromisos que tenía por delante. ¿Serían secuelas de lo que Ella me dio? O algo ajeno… no lo sé, pero cuando todo se me derrumbo en la escuela y con la chica. Quise dejarme llevar por el calor iracundo que guardaba dentro, quería olvidarme de la sensibilidad y sobre todo quería escapar del fracaso que me acababa de poner a cuestas. Quería dejar mi culpa, no aceptar mis errores. La chica se fue en un parpadear de ojos, perdida en caprichos ajenos, la escuela se fue lejos de la pasión que le pude dar. Pero no me entregué a lo destructivo e impulsivo.
Lo dejé de lado, Pude salir adelante y no por fuerza y coraje. Sino por pasión, por disfrutar lo que hago. Me distraje, conocí diferentes cosas y personas… Y tuve por seguro desde ese momento que el amor seguía siendo amor, seguía dando sin esperar nada y sin recordar lo que hacía. La diferencia era la aplicación que uno da de persona a persona. Pero su naturaleza y su poder son los mismos y jamás cambian. Descubrí que era una forma de vida y que la manera por la que yo podría navegar en ese cauce era manejándome con justicia. Y ese fue punto de partida para el conflicto que llevaría más adelante.
Duré algún tiempo cargando dos que tres remanentes de esos problemas por buen tiempo. Esa “fuerza” extra que había asimilado tiempo atrás nublaba mi juicio. A pesar de ello el amor seguía ahí para que me pudiera apoyar en él, para no dejarme caer, por sí solo él no me sacaría adelante, eso me corresponde a mí. Pero ahora lo veo claramente y de manera humilde.
Luego dejé esos remanentes y conocí a otra chica. Y entendí que a pesar del tiempo siempre hay cosas en la vida que (para aquellos que tienen apertura) acabaran los prejuicios. Con ella he aprendido que el tiempo en realidad es relativo, incluso para la “madurez”. Compartí esto con mis amigos de verdad y aquellos con más conocimiento vieron más allá de la carne y huesos y me hicieron abrir los ojos. Me negué. Como un amante ciego o un devoto enajenado la defendí, a Ella que me había sacado en un momento de agonía, que me había llenado de confianza y claridad. Puse mil y un pretextos, siendo el más importante y peligroso: la asimilé y la cambié. Después de ese último no volvieron a decirme nada mis amigos de verdad hasta varios meses después.
En una introspección posterior realmente vi muchas cosas, suficientes para dar un giro completo. Y ahí acepté la verdad.
Y mi duelo comenzó. Descubrí que Ella, no había cambiado para nada ni tenía intenciones de hacerlo, seguía siendo ruin, caprichosa y negligente. Que no la manejaba a voluntad. Que a partir de las decisiones caprichosas que tomaba, llegaría a un punto donde esas decisiones serían peligrosas y me llevarían a una vida de soledad y sufrimiento. Porque ella me hacía evadir responsabilidades, evadir la realidad y a los demás.
Tristemente vi como influía en mi devenir, que mi personalidad estaba llena de matices suyos, pero decidí dejarla bajo un centenar de razones siendo una de las más importantes “el que Ella no me va a hacer crecer nunca”. Acepté mi pasado, mis errores y doy la cara por las acciones que tomo.
He entendido muchas cosas que me dio y que me trajeron sufrimiento, entendí como actúa y como corrompe aprovechándose del dolor de las personas y a sabiendas que a la gente de alguna manera u otra le gusta el dolor.
Solo le falto darme un golpe que me hiciera entregármele en totalidad pero gracias al amor y su pronta aparición en escena no pudo, no pudo a pesar de varias oportunidades que se le presentaron. Como suelen decir mis hermanos… Pélatela pendejo, vas y chingas a tu madre…
Claro que estoy purgando los matices que me ha dejado, lo más difícil es identificarlos pero no he bajado la marcha… Quizá me lleve una vida entera sacarlos pero será una vida de provecho…..
gustavow---->
miércoles, 20 de enero de 2010
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