Relatos de Mil y un Demonios

Espacio dedicado a monólogos sobre diversas circunstancias de nuestra humanidad. A veces los narro seriamente, otras les agrego humor ácido y negro. Para que tomarse la vida en serio si al final no vamos a salir vivos de ella?? Aclaro que no poseo ánimos racistas, extremistas, vengativos o de odio... Es decir: Intolerantes. Con lo único que estoy en desacuerdo es con la injusticia. Entreténgase, piense y nunca deje de hacerlo. Algo que no le parezca opine.

jueves, 21 de enero de 2010

Sobre la explotación y la poca conciecia colectiva

Estoy muy de acuerdo con el post mi querido benja acerca de lo nefasto que pueden ser las publicidades de los tenderos con bocinas fuera del local ó los peregrinos con sus festividades....

Sucede que en la ciudad de morelia existe una madre construida hace varios años que se llama acueducto. Solo dos calles atraviesan tan bella construcción y sobra decir que en ciertas horas se ponen hasta la madre de automovilistas. Por si no es suficiente el lento tránsito vehicular que hay, existen más detalles, sobre una de las mentadas calles hay una escuela secundaria que como en cualquier otra escuela en la que a sus autoridades les vale shit el tráfico, los que acuden a dejar o subir estudiantes congestionan el tránsito de manera significativa.

Mientras que, en la otra calle esta el templo de San Juan Diego en donde unas personas sin escrúpulos vieron que al acercarse el mes de diciembre (sobre todo el día 12) acuden miles de fieles a enviar fax de agradecimiento o petición... y decidieron explotar el asunto para ganarse unos cuantos (miles de) pesos. Primero empezaron vendiedo papitas, cacahuates y demás frituras. Después, personajes del mismo templo decidieron colocar maquinitas y juegos mecánicos para el goce de los futuros y pequeños fieles. Claro que hubo muchos que pusieron puestos semi-permanentes de fritangas, después vinieron los cañeros de varios estados a vender jugo de caña y cañas. Para colocar sus locales madreaban la cantera de la bella calzada de San Miguel (que esta a unos cuantos metros) sin omitir las toneladas de basura que los peregrinos y curiosos asistentes dejaban por doquier. Era algo realmente desagradable... Bueno, el daño al lugar era muy obvio y las autoridades los mandaron a la plaza "del caballito" exactamente sobre el acueducto, donde realizan las mismas cosas con las mismas consecuencias.

Quizá piensen que me aleje del tema sobre las calles del acueducto pero no... La gente que acude se estaciona sobre la angosta calle y los peatones cruzan cuando se les antoja aumentando la densidad vehicular, ¡claro! Ellos no van manejando, o no tienen prisa. Lo peor del caso es que ese desmadre va a seguir de manera irresponsable porque la gente acude. Pero si se menciona modificar la situación de tal festividad o que de plano quiten tanto puesto se ofenden y alegan: "Es una tradición"... ¡¿Tradición?! Ni madres de tradición, esos tipos no tienen ni veinte años enmugrando ahí. Caray, que será de ello en el futuro si tampoco hay educación vial. Pero en fin, fieles mexicanos y marranos (que no es lo mismo pero a veces van de la mano) hay por doquier....

3 comentarios:

Anónimo dijo...

orale!!...interesante y muy cierto Tavo!

MaRiiAn!

El Signo de La Espada dijo...

Soreo!! te faltó mencionar lo de las velas que te dan en la entrada que son recicladas, güey.

QUé buen pedo que abriste tu blog, me hubieras avisado antes carnal

Qué buen pedo.

Qué buen pedo.

Nos vemos

Unknown dijo...

en parte tienes razón, mas no deberían ser simplemente desalojados, ya que bien se podrían utilizar los buenos aspectos de esa mercadería, normalizando los puestos de tal manera que nos dañen las estructuras que que sean sublimes ante el panorama, darle a la plaza un mayor numero de contenedores de basura estratégicos, establecer semáforos para peatones, y multas al pendejo que los viole; tampoco debemos olvidar a los heroicos barrenderos, indicando so una gran multa que el concesionario del puesto tenga que ayudar al barrendero al cerrar la vendimia cada día. como estas hay hay mil y un cosas que se podrían hacer en orden de que esta joven tradición sea sana, fructífera, agradable, etc. Mientras tanto, podemos empezar por lo más simple cuando vayamos, tirando la basura donde se debe, respetando el trafico vehicular, en fin, siendo correctos